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Después de nueve meses viviendo en las antípodas, miras hacia atrás y al final los buenos momentos, los recuerdos y personas que conoces por el camino son de lo que realmente te acuerdas cuando coges papel y boli, aunque en este caso, no os voy a engañar, mi diario de papel lo tengo un poco abandonado, desde Agosto no escribo en el , y es que, a veces da pereza escribir primero a mano y luego pasarlo a ordenador. Lo quiero seguir escribiendo, hasta la última página, pero será mi diario de mano, para que cuando viaje y esté fuera de casa sin mi ordenador  pueda escribir todo aquello que me apetezca, en las horas muertas en aeropuertos esperando volver a casa o llegando a nuevos destinos.

Desde Agosto solo he hablado de mis peores momentos en las antípodas, de mi decisión de dejar de comer animales, de mi experiencia aupair y he olvidado recopilar y contar algunos de mis mejores momentos y amistades que se han sumado a mi lista de recuerdos aquí.

Desde España , antes de volver a mi vida en las antípodas, dejo un recuerdo de un trocito de mi 2016 al otro lado del mundo.