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14 de Marzo de 2016. Madrid.

Después de un fin de semana de despedidas , paseos, besos y abrazos, toca irse al aeropuerto. Decía que no estaba nerviosa, pero … desde que le dí el último abrazo a Xan supe que si … ahí me di cuenta de que realmente me iba. Ya no era un plan futuro, un sueño, era algo que ya estaba sucediendo. Odio las despedidas, nunca quiero dar el último beso o achuchón, pero era algo que sabía que pasaría.

Después de unos pocos litros de lagrimas, unas cuantas descargas de engría … me fui dirección Dubai. Cuando me vi sola con mi maleta, me di cuenta de que, aunque por una parte estuviese triste, esto es lo que yo había elegido y por lo que tanto tiempo llevaba esperando.

Hay gente que se pone muy nerviosa en los aviones, pero a mi, ayer ¿o es hoy? … ya no se en qué día y hora estoy … a mi me relajó. Se me pasaron los nervios y empecé a sentirme muy afortunada.

Salimos a las 9.10 pm y nada más sentarme, sin despegar todavía, las azafatas nos dieron unas toallitas blancas perfumadas y jodidamente calientes. Miré a mi alrededor, vi que el resto se limpiaba las manos y la cara, y yo hice lo mismo.

Buenas noticias: ¡HAY WIFI EN EL AVIÓN!

Buenas noticias: ¡HAY CERVEZA GRATIS EN EL AVIÓN!

Malas noticias: ¡ES HEINEKEN!

La cena que nos dieron estaba … mmm como definirlo : especiada 100% , ni Denis lo hubiese hecho así. Comí poquito, sobretodo pan, tostadas, mantequilla y queso de untar. Y como no entendí bien a la azafata me tomé un té con leche. (Hasta ahora cada vez que Xan se pedía uno en alguna cafetería me daba un poco de asquete)

Estaba cansadisima, me vino enseguida el sueño, increíble en mi … me puse una peli y en breve ZzZzZzZz dormida casi todo el camino.

Fue un vuelo agradable, se me pasaron súper rápido las 7 horas, pero me despertaron muy mal … yo tenía mi manita, estaba in the fucking glory … y de repente nos la quitan.

Aterrizaje perfecto. Ya estoy en Dubai.

Después de tres tipos de controles distintos, que un árabe (del servicio del aeropuerto) me ayudase a llegar a mi puerta porque estaba en el quinto pino, me pidiese money por hacerlo, flipar, callarme, darle $10 por que no tenía menos, escuchar hablarle inglés jodidamente mal, imposible de entender, crujir mi cuello, sentarme, levantarme … ahora, a las 8.47 am en Dubai, las 5.47 am en España … estoy la puerta de embarque lista para la última etapa de este viaje.

Allá voy …

La compañía Qantas parecía darles igual el tipo de billete del pasajero … allí entramos todos a la vez, y se respiraba muy buen rollo en la cola. La azafata que te recibe en la puerta y te indica tu asiento era una cachonda, y parece que mis apellidos le causaron gracia al pronunciarlos.

“Lopes Gonsales”

El avión era inmenso, había gran cantidad de culturas dentro de el, y no sé si yo era la única Española, pero allí se escuchaba hablar de todo menos cristiano.

Las próximas 14 horas las pasaría al lado de dos abuelitos ingleses, que tenían familia en Brisbane, algún hijo y nietos fue lo que yo entendí, aunque sabe dios … Pero se iban a New Zeland de vacaciones. Me pasé gran parte del vuelo hablando con ellos (Si, en inglés, no sé cómo,  pero nos entendimos a la perfección) Fueron muy simpáticos conmigo y una buena compañía durante el vuelo.

Las horas pasaban muy muy muy lentas … yo quería aterrizar y todavía quedaba mucho viaje por delante. ¿Películas? No tenia la cabeza con energía ni para ver el principio ¿Series? Tampoco. ¿Dormir? A ratitos … Frío, calor, frío, calor, sueño, no duermo, aún faltan 10 horas, acabamos de salir casi … pfff

Parece que un poquito si que puedo dormir, pero tengo tal desajuste de horas que yo ya no sé si es de día, de noche, la hora de comer , desayunar o cenar … ¡ muy heavy!

¡MUSICA! Increíble sorpresa de Qantas , tienen millones de grupos y listas de reproducción geniales. Desde Adele, Chet Faker, Angus and Julia Stone … hasta Justin Bieber (Este no falla nunca)

Así pues, la música me acompañaría gran parte del viaje, y aunque no pude dormir todo el camino, pude al menos escuchar buena música y librarme de los ronquidos del vecino.

Faltan 7 horas , ¡qué aburrimiento! nunca antes me había aburrido así , ya no sabía que hacer, así que … me fui a investigar por el avión.

Encontré una cafetería de “turista” donde podías comer y beber todo lo que quisieras: agua, zumo, café, te, platanos, galletas y otras cosas raras a las que no les presté demasiada atención.

Pero yo aburrida quise investigar más, así que fui en otra dirección. Había un par de cortinas cerradas y en ningún momento pensé que no se podían atravesar, solo había que, abrir, entrar y cerrar.

– Hello! – Dice un azafato.

-Hello! Contesté con una gran sonrisa y cara de dormida.

-Do you need help?

– mmmm help? no thanks, I´m fine.

Qué educados y serviciales son en estas compañías, yo solo quería andar, estirar las piernas un poco y quizá beber un poquito de agua.

Empezamos a hablar, le conté mi vida, nos hicimos colegas y me empezaron a ofrecer más cosas, que si un te, unas tostadas, chocolate … mmm …

…esto no era como la cafetería de turista, pero bueno … yo seguía allí.

Empecé a hablar con mas azafatas y estuvimos un buen rato hablando de mi, de Australia, y por decirlo de alguna manera tuve mis primeras clases de inglés en el avión.

Los azafatos y azafatas con los que pasé ese ratito me corregían, me enseñaron palabras y bueno, empezamos a entendernos, reir, y ellos se mostraron todavía mas amables.

Me ofrecieron trufas, chocolate, fruta, helados … y mientras yo disfrutaba de todo eso , después de haber comido la especiada comida, por llamarle algo a lo que nos habían dado hasta el momento … me enteré en ese momento, por uno de los azafatos que, ¡estoy en la cafetería de business!!

Mi cara, un auténtico poema.“Escarallada”, y si querían darme más cosas yo no iba a decir que no, obviamente daba las gracias una y otra vez.

Era muy gracioso, estaba como a escondidas, comiendo rápido, para que nadie me viese, y cuando consideré que ya no tenía mas temas de los que hablar con la tripulación en primera clase, ni ganas de comer más delicias, cogí un pie y otro y volví a mi humilde asiento con mis compañeros abuelitos.

No se porqué pero llegué a sentirme un poco mal. Todos a mi alrededor estaban comiendo snaks como queso y pan … y yo … acababa de comer cosas riquísimas. Y no, no dije nada a mis amigos abuelitos, no quería ser mala y darles envidia, así que me reí un poquito y me lo quise guardar para contarlo en mi diario.

Y ya estamos sobrevolando la isla … ya queda menos, solo un par de horas para aterrizar. Que bien! Que bien! Los nervios empiezan a salir .. estoy ansiosa por llegar, bajarme del avión y saber lo que me espera al otro lado.

Unos minutos mas para escuchar música, ver alguna peli y quizá comer un poco de queso y pan, te con leche (mi nueva bebida favorita en vuelos internacionales … como hago tantos)

Y cuando por fin duermo un poco, me despierto  … ¡todos a ponerse los cinturones! El avión ya está camino a la pista de aterrizaje, y aunque todavía no puedo avistar canguros o koalas, ya estamos viendo algunos increíbles paisajes desde la ventana, y no me preguntes por qué, pero empiezo a emocionarme, nunca antes me había pasado … se me encharcaron los ojos… tenía muchas ganas de llorar, pero no lo hice, no del todo.

Ya estaba al otro lado del mundo, sola, con dos grandes maletas, esperando el comienzo de una nueva etapa en mi vida.